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Elohim

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Autor: Meservy, Keith H.
Traducción Libre: DPCS

Elohim (Dios; dioses; Padre Celestial) es la forma plural del sustantivo singular eloah (compárese al árabe Allah) en la Biblia Hebrea se utiliza 2.570 veces en comparación con 57 veces para su singular. Sin embargo, como un comentarista ha señalado, el por qué esta “forma plural se usa para ‘Dios’, todavía no se ha explicado satisfactoriamente”(Botterweck, Vol. 1, p. 272).

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En que forma Dios no progresa

NOCIONES FALSAS ACERCA DEL PROGRESO DE DIOS. A mí me parece muy extraño que los miembros de la Iglesia se aferren a la doctrina de que “Dios aumenta en conocimiento a medida que pasa el tiempo. O que puedan creer (como dice un artículo publicado no hace mucho): “Si la perfección absoluta fuese alcanzable, con el tiempo llegaría un momento en el que los que han elegido el camino mejor llegarían al máximo; y si lo máximo pudiese ser alcanzado, cesaría el progreso. Esto no puede ser, pues, como se ha puntualizado antes, en la naturaleza nada puede quedar estancado. Cuando el progreso abdica al trono, el retroceso es el sucesor inferior.” Pero, ¿cómo puede alguien saberlo? ¿Dónde nos ha revelado el Señor que a El le falte conocimiento? ¿Y que aún esté aprendiendo nuevas verdades y descubriendo leyes nuevas que le sean desconocidas? Yo creo que esta clase de doctrina es muy peligrosa. Yo no conozco dónde el Señor haya declarado jamás una cosa semejante; eso no se encuentra en ninguna revelación que yo haya leído. La opinión del hombre sin el auxilio de las revelaciones del Señor, no la justifica.

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Teología

¿Que es la teología?

“¿Que es la teología? Es la ciencia revelada que trata del ser y de los atributos de Dios, Su relación con nosotros, las dispensaciones de Su providencia, Su voluntad con respecto a nuestros actos y Sus propósitos con respecto a nuestro fin”.

José Smith. Discursos sobre la fe. Pág. 24

“La palabra ‘Teología’ de origen griego; viene de Theos, que quiere decir Dios, y logos, un tratado o discurso. de modo que significa, por derivación, conocimiento colacionado de Dios, o la ciencia que nos enseña acerca de Dios; e implica también la relación que entre él y sus criaturas existe. Esta voz es de uso antiguo, y se le puede atribuir origen pagano. La Teología, según Platón y Aristóteles, es la doctrina de Dios y cosas divinas”.

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Teogonía

Autor: Harrell, Charles R.

Teogonía se refiere al origen de Dios y ha sido un tema de investigación religiosa a lo largo de los siglos. Los pueblos antiguos, en particular sumerios, egipcios, griegos, y romanos, desarrollaron elaboradas genealogías para sus diversos dioses, racionalizando y mitificando el nacimiento y las características de cada uno. Esto está en contraste con la visión monoteísta judeo-cristiana de que Dios es eterno, sin causa y sin origen. El argumento tradicional establece que si todo efecto tiene una causa, tiene que haber una causa primera que ha existido siempre, y esta es Dios.

La visión teogónica de los Santos de los Últimos Días es diferente a todas los demás. Se basa en la doctrina de la existencia eterna de todos los seres inteligentes (DyC 93:29), junto con una creencia en su progreso eterno (véase DyC 93:13-14). Por abrazar la verdad y la luz, la inteligencia increada es capaz de crecer en el conocimiento, el poder, y la organización hasta que llega al estado glorificado de la divinidad, de ser uno con Dios (Deificación, Cristianismo Primitivo). Este proceso se conoce como progreso eterno y se expresa sucintamente en el aforismo SUD, “Como el hombre es, Dios una vez fue. Así como Dios es, el hombre puede llegar a ser” (Lorenzo Snow). Dios le dijo a Adán: “eres según el orden de aquel que fue sin principio de días ni fin de años, de eternidad en eternidad. He aquí, eres uno en mí, un hijo de Dios; y así todos pueden llegar a ser mis hijos”. (Moisés 6: 67-68).

CHARLES R. HARRELL

Artículo original Encyclopedia of Mormonism

http://eom.byu.edu/index.php/Theogony

Traducido por https://gesppp.wordpress.com/

Teodicea

Autor: Madsen, Truman G.
Teodicea es el intento de explicar la bondad y el poder de Dios y la conciliación de estos con el evidente mal que existe en el mundo. Dado que la mayoría de los teólogos y filósofos religiosos de Occidente han asumido tanto el poder incondicional de Dios y su bondad absoluta, la existencia y la persistencia del mal son a menudo considerados inexplicables. En los últimos siglos, la ausencia de una convincente teodicea y el común teológico de recurrir al misterio han llevado a muchos al ateísmo.

Las fuentes escriturales de los Santos de los Últimos días han cambiado en alguna dimensión el problema y su solución.

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Omnipotencia, Omnipresencia y Omnisciencia de Dios

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Por David L Paulsen

La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días utiliza términos familiares como “omnipotente”, “omnipresente” y “omnisciente” para describir a los miembros de la Deidad.

OMNIPOTENCIA. La Iglesia afirma la visión bíblica de la omnipotencia divina (a menudo traducido como “Todopoderoso”), que Dios es supremo, que tiene poder sobre todas las cosas. Nadie, ninguna fuerza o suceso puede frustrar o impedir el cumplimiento de sus designios (D. y C. 3:1-3). Su poder es suficiente para cumplir todos sus propósitos y promesas, incluyendo su promesa de vida eterna para todos los que le obedecen.

Sin embargo, la Iglesia no entiende este término en el sentido tradicional del absolutismo, y, con la autoridad de la revelación moderna, rechaza la doctrina clásica de la creación de la nada. Más bien afirma, que hay realidades que son co-eternas con las personas de la Deidad [Trinidad], incluidos los elementos, las inteligencias, y las leyes (D. y C. 93:29, 33, 35: 88:34-40). La Omnipotencia, por lo tanto, no puede ser entendida coherentemente como el poder absoluto ilimitado. Este punto de vista es internamente contradictorio [ver Paradoja de la omnipotencia]  y, considerando el hecho de que el mal y el sufrimiento son reales, no es reconciliable con la omnibenevolencia o misericordia de Dios (ver Teodicea).

OMNIPRESENCIA. Dado que los Santos de los Últimos Días creen que Dios el Padre y Dios el Hijo son personas gloriosamente encarnados, ellos no creen que sean corporalmente omnipresentes. Ellos afirman, más bien, que su poder inmanente está “en todas las cosas y a través de todas las cosas” y es el poder ” por la cual se gobiernan todas las cosas” (D. y C. 88:6, 7, 13, 40-41). Por su conocimiento y poder, y a través de la influencia del Espíritu Santo, ellos son omnipresentes.

OMNISCIENCIA. Los Santos de los Últimos Días difieren entre sí en su comprensión de la naturaleza del conocimiento de Dios. Algunos han pensado que Dios aumenta eternamente en conocimiento, así como en gloria y en dominio. Otros sostienen la visión más tradicional, de que el conocimiento de Dios, incluyendo la presciencia [conocimiento previo] de futuras  contingencias libres, es completa. A pesar de estos diferentes puntos de vista, hay un acuerdo en dos cuestiones fundamentales: (1) la presciencia de Dios no determina causalmente las decisiones humanas, y (2) este conocimiento, al igual que el poder de Dios, es en grado máximo eficaz. No hay evento que no ha previsto o que no ha tenido en cuenta en su planificación.

Bibliografía

Roberts, BH “La Doctrina de la Deidad.” Curso de Teología de los Setenta, tercer año. Salt Lake City, 1910.

DAVID L. PAULSEN

Artículo original de Encyclopedia of Mormonism

http://eom.byu.edu/index.php/Omnipotent_God;_Omnipresence_of_God;_Omniscience_of_God

Traducción libre: mundolds.blogspot.com

Correcciones menores: gesppp.wordpress.com

Dios el Padre: Visión general

Autor: ROBINSON, STEPHEN E.

Traducción libre: mundolds.blogspot.com

Los Santos de los Últimos Días se refieren comúnmente a Dios, el Eterno Padre como Elohim, plural hebreo (Elohim), que significa Dios o dioses, y a su Hijo Jesucristo como Jehová (véase Elohim ; Jehová, Jesucristo). Distinguir entre las personas del Padre y el Hijo no es posible con términos sumamente ambiguos como “Dios”, así pues mencionar al Padre como “Elohim” es una convención útil, siempre y cuando uno recuerde que en algunos pasajes de la Biblia hebrea el título elohim no se refiere exclusivamente a la persona de Dios el Padre. Un término menos ambiguo para Dios el Padre en la forma de hablar de los Santos de los Últimos Días podría ser “Ahman” (cf. D. y C. 78:15, 20), que según el élder Orson Pratt, es un nombre del Padre (JD 2:342).

En la teología de la Iglesia, la doctrina de la naturaleza de Dios se fundamenta con mayor claridad por la Primera Visión del profeta José Smith que por cualquier otra cosa. Aquí, José Smith vio que el Padre y el Hijo son dos seres separados y distintos, ambos poseen un cuerpo a cuya imagen y semejanza los seres humanos son creados. Para los Santos de los Últimos Días, no hay proposiciones teológicas o filosóficas sobre Dios que pueden pasar por encima de la experiencia fundamental del Profeta (véase Primera Visión).

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¿Es el Dios del Antiguo Testamento un ser rencoroso, vengativo y despiadado?

Muerte de los primogénitos de Egipto

Cuando entendemos la naturaleza de Dios, obtenemos una nueva perspectiva

Hay muchas personas que se sienten incómodas con respecto al Dios del Antiguo Testamento. Lo ven como a un Dios rencoroso, vengativo y despiadado, y no como al Dios amoroso del Nuevo Testamento. Sin embargo, el estricto Dios del convenio antiguo es el mismo Jesucristo lleno de clemencia del nuevo convenio. La conciliación de lo que parecería una paradoja es que Dios es siempre el mismo y no cambia. Es el mismo ayer, hoy y para siempre (véase D. y C. 20:12). El mismo ha declarado que: “… no anda por vías torcidas, n i se vuelve a la derecha ni a la izquierda, ni se aparta de lo que ha dicho; por tanto, sus sendas son rectas y su curso es un giro eterno” (DyC  3:2; véase también Santiago 1:7). Por lo tanto, vemos que el Dios del Antiguo Testamento es tan bondadoso, tan caritativo y tan amante como el Dios del Nuevo Testamento; por otro lado, el Dios que describe el Nuevo Testamento detesta el pecado, y es tan estricto como el Dios del Antiguo Testamento. ¿Por qué? ¡Porque son una misma persona! Si tratamos de recordar esto, estaremos mejor capacitados para interpretar los mandamientos, las acciones, y las intenciones del gran Jehová.

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Dios es el autor de las ciencias

Nuestro Padre, el gran Dios, Es el autor de las ciencias, el gran artesano, el gran organizador de todas las cosas; El lo planea e idea todo, y cada particula de conocimiento que posee el hombre es un don de Dios. (Doctrina del Evangelio. Manual del Alumno. Pag.7)
Nuestra religión evalúa, considera e incluye toda la sabiduría del mundo, todo lo que Dios ha revelado al hombre. Dios ha revelado todas las verdades que el mundo posee actualmente, ya sean científicas o religiosas. A Él le debe todo el mundo lo que hoy conoce y disfruta; están en deuda con Él por todo eso y yo lo reconozco en todas las cosas (DBY, 2).


Nuestra religión contiene en sí misma toda ciencia verdadera que el hombre, los ángeles y los dioses conocen. Hay solamente un sistema y una ciencia de vida verdaderos; todo lo demás conduce a la muerte. Dicho sistema emana del Manantial de la vida (DBY, 2).
La religión de Jesucristo no sólo familiariza a la gente con las cosas de Dios y cultiva en ella la excelencia y la pureza morales, sino que también otorga todo aliento y estímulo posible para que aumente su conocimiento y su inteligencia, en toda rama de la mecánica, en las artes y en las ciencias, porque toda sabiduría, todas las artes y las ciencias del mundo son de Dios y han sido diseñadas para beneficio de Su pueblo (DBY, 247).
Cada arte y ciencia conocida y estudiada por los hijos de los hombres está incluida en el Evangelio. ¿De dónde ha procedido el conocimiento que ha capacitado al hombre para que logre tales realizaciones en la ciencia y la mecánica en estos últimos años? Sabemos que el conocimiento proviene de Dios; pero, ¿por qué es que no lo reconocen? Porque permanecen enceguecidos por sus propios intereses y no ven ni entienden las cosas tal cuales son. ¿Quién les enseñó los principios de la electricidad? ¿Los descubrió el hombre por sí mismo? No, sino que del Ser Supremo recibió el conocimiento. También de Él ha procedido cada arte y cada ciencia, aunque el mérito se le haya conferido a éste o a aquel individuo. Pero, ¿de dónde obtuvieron el conocimiento? ¿Lo poseen en sí y por sí mismos? No, tienen que reconocer que si no pueden hacer crecer una hoja de hierba ni hacer blanco o negro un solo cabello [véase Mateo 5:36] sin medios artificiales, dependen del Ser Supremo al igual que los pobres y los ignorantes. ¿De dónde hemos recibido el conocimiento para construir maquinarias que facilitan el trabajo, tan admirables en la actualidad? De los cielos. ¿De dónde hemos recibido nuestro conocimiento sobre astronomía o la capacidad para fabricar lentes con los cuales penetrar la inmensidad del espacio? …Es de [Dios] que cada astrónomo, artista y mecánico que haya vivido en la tierra ha obtenido su conocimiento (DBY, 246).
La religión que los Santos de los Últimos Días han aceptado, aunque la entiendan someramente, los estimula a procurar con dedicación todo conocimiento [véase D. y C. 88:118]. No existe otro pueblo que tenga un mayor anhelo por ver, escuchar, aprender y comprender la verdad (DBY, 247).
¡Cuánto nos alegraría poder entender cada principio correspondiente a la ciencia y el arte y familiarizarnos por completo con todo intrincado proceso de la naturaleza y con todos los cambios químicos que se producen de continuo a nuestro alrededor! ¡Cuán agradable sería y qué inmenso campo de verdades y poderes está abierto para que lo exploremos! Apenas estamos acercándonos a las playas de un vasto océano de información pertinente a este mundo físico, sin contar todo lo que atañe a los cielos, a los ángeles y los seres celestiales, al lugar donde moran, a su modo de vivir y a su progreso aún hacia grados más altos de perfección (DBY, 255).
Las revelaciones del Señor Jesucristo a la familia humana contienen todo el conocimiento que podríamos llegar a poseer. Gran parte de este conocimiento se obtiene de libros escritos por hombres que han analizado con minuciosidad varios temas y a quienes las revelaciones de Jesús les han iluminado la mente, ya sea que lo supieran o reconocieran o no (DBY, 257–258).
(Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia. Brigham Young. Pag.18,19,203,205,209.)

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