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Vídeo: “Los Rollos del Mar Muerto”

Los libros apócrifos y pseudoepigráficos del Antiguo Testamento

“Cuando a fines del siglo 1 de la Era Cristiana los judíos establecieron el canon de la Biblia hebrea, algunos de los libros que aparecían en la Septuaginta quedaron fuera. Las iglesias protestantes los llaman apócrifos (“escondidos”). La Iglesia Católica los llama deuterocanónicos (“del segundo canon”) y los incluye como parte del canon. Otras iglesias los consideran libros provechosos para la edificación, pero no como base de doctrina, y finalmente otras iglesias los rechazan por completo. La verdad es que aparecen en los deuterocanónicos relatos muy peculiares, tales como el de Daniel, que mata a un dragón (ver Weiser, 1961, pp. 340, 389-412; Patzia, 1995, pp. 26-28).

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¿Qué es la literatura apócrifa del Nuevo Testamento?

La palabra griega apokrypha significa “escritos ocultos”. Clemente de Alejandría la utiliza en este sentido literal (Stromateis 1.15.69.9). Pero, en su mayor parte, los antiguos autores cristianos la utilizaban para referirse a los escritos de sus oponentes, los que consideraban espurio. Clemente dice que sus opositores “derivaban sus doctrinas de un trabajo apócrifo. . . . de donde han tomado una sana doctrina y la han aplicado erróneamente, en forma perversa” (Stromateis 4.29). Ireneo describe a los “escritos apócrifos”, como textos escritos por sus opositores, “quienes son ignorantes de las Escrituras de verdad” (Contra las Herejías 1.20.1). Tertuliano se negó a reconocer las enseñanzas del Pastor de Hermas, ya que no “hallaban lugar en el canon divino”, y “habían sido habitualmente juzgadas por cada consejo de Iglesias. . . entre apócrifas y falsas (escrituras)” (Sobre la Modestia 10,6). La frase ‘literatura apócrifa del Nuevo Testamento’ no se utilizaba en la antigüedad. En lugar de ello, se trata de un moderno título general que se refiere a una amplia variedad de textos cristianos que, en definitiva, no se incluyeron en el canon del Nuevo Testamento.

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El Ministerio de los Apóstoles luego de la Ascensión de Cristo

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En el Nuevo Testamento no encontramos mucha información acerca del Ministerio de los Apóstoles luego de la Ascensión de Cristo. Aquellos que deseamos hacer un estudio más detallado de la Historia de la Iglesia Primitiva debemos recurrir a la llamada literatura apócrifa del Nuevo Testamento, en ella podemos encontrar mucha información en los así llamados Hechos, Epístolas y Apocalipsis Apócrifos, los cuales afirman haber sido escritos por los apóstoles o bajo su dirección.

Lo que sigue son selecciones de un artículo escrito por S. Kent Brown y C. Wilfred Griggs sobre la autoría y el contenido de estos textos:

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El Ministerio de los 40 días del Cristo Resucitado

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Por S. Kent Brown y C. Wilfred Griggs

“¿Qué pasó después de la resurrección? Documentos apócrifos dan cuentas – algunos son fiable, otros no.

Todo el mundo sabe que los Evangelios del Nuevo Testamento no presentan biografías completas de Jesús. En sus testimonios individuales sobre el ministerio, la crucifixión y la resurrección del Salvador, los autores eligieron las enseñanzas y hechos de Jesús que sirvieran de apoyo al propósito de sus escritos. (José Smith los llamó testimonios, véase DyC 88:141) Las repetidas referencias de Mateo a profecías del Antiguo Testamento y su cumplimiento en Jesús, el Mesías energético de Marcos, el universalismo de Lucas en su interpretación del Salvador, y el lugar del Hijo de Dios en la historia y el simbolismo en Juan son todos ejemplos bien conocidos de temas del Evangelio.

En vista de estas diferencias en el propósito y enfoque, la historicidad de la vida y ministerio de Jesús se ve reforzado por la imagen armoniosa de sus enseñanzas y hechos en los Evangelios. Las similitudes en los Evangelios son tanto más notables a la luz de la declaración de Juan que “…también otras muchas cosas que hizo Jesús, las cuales si se escribiesen cada una de ellas, pienso que ni aun en el mundo cabrían los libros que se habrían de escribir” (Juan 21:25) Tal paso fue también una invitación abierta para que los escritores antiguos trataran de proporcionar más detalles sobre la vida de Jesús, ya sea a partir de un conocimiento de los hechos y enseñanzas verdaderas, desde un sentido mal dirigido de la piedad o simplemente por motivos charlatanes.

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