¿Posee La Iglesia el monopolio de la verdad?

Por el Elder John A Widtsoe

Tal pregunta refleja una completa equivocación respecto a las afirmaciones hechas por la Iglesia restaurada de Cristo.

Un monopolio de la verdad significaría la posesión de toda la verdad disponible, y la exclusión de aquellos que no pertenecen a la Iglesia de participar en la posesión o beneficios de la misma.

Nada puede alejarse más de las enseñanzas de la Iglesia. Desde los días del profeta José Smith, se ha enseñado que la luz de la verdad ilumina a cada ser que viene a la tierra. (Véase DyC 93:2,84:46). Todos aquellos que buscan la verdad pueden encontrarla, ya sea dentro de la Iglesia o fuera de ella. Las personas que la buscan diligentemente en las bibliotecas, los laboratorios o la naturaleza, recibirán la recompensa de la fuente inagotable de esa verdad. El Autor de la verdad es generoso. La Iglesia exhorta que en todo clima y en todo tiempo, todos los hombres continúen su búsqueda de la verdad; porque así como ésta se multiplica entre los hombres, los gozos humanos también pueden aumentar.

No obstante, existen numerosas clases de verdad; algunas de ellas tratan sobre las leyes físicas que determinan las condiciones de la tierra y los cielos, y por medio de las cuales las cosas se mueven y funcionan; este conocimiento de gran valor le ha provisto a la humanidad muchas de sus bendiciones materiales e intelectuales. El descubrimiento de tales verdades ha dado existencia a nuestra actual civilización, lo cual brinda luz y consuelo al más humilde de los hogares.

Existen otras clases más elevadas de verdad, como aquellas que pertenecen a la conducta humana, o sea, a la manera del hombre de hacer uso de los dones de conocimiento que han venido a él; verdades concernientes al Dios de los cielos y a la relación del hombre con su Padre divino, verdades que explican el misterio de lo pasado, que revelan el propósito de lo presente y predicen el destino futuro del hombre; verdades que le permiten a éste, si tan sólo las utiliza, llegar a ser para siempre como Dios.

Esta última clase de verdad constituye el plan de salvación corno se encuentra establecido en el evangelio del Señor Jesucristo. El evangelio es un producto de la mente y voluntad del Señor; enseña que un propósito divino gobierna el universo, incluyendo todo hecho, ley y principio y vivifica todas las obras de la naturaleza. De manera que el evangelio en su plenitud se convierte en la estructura o casa de la verdad, donde toda ésta puede concentrarse. Como el hogar de la misma, el evangelio la reclama en su totalidad y la coloca en su lugar y posición adecuados, con respecto al bienestar presente y futuro del hombre.

Las verdades del evangelio, como lo son todas las otras verdades, están a disposición de toda la humanidad. En verdad, para su gran consuelo, quizás todos los hombres posean una parte de este conocimiento básico. Ciertamente, en todas las iglesias que profesan creer en Dios, existe algo de esta verdad superior. Esta es la doctrina de los Santos de los Últimos Días.

Sin embargo, el evangelio funciona en la tierra bajo la autoridad del Señor; El colocó al hombre en ella y le dio el evangelio. A través de las edades ha estado al cuidado de los hijos de los hombres y ha restaurado su Iglesia de tiempo en tiempo, a medida que la apostasía de los hombres lo hacía necesario. El evangelio, junto con su autoridad, llamada sacerdocio, ha sido entregado al cuidado de la Iglesia. Únicamente aquella que posea esta autoridad es la completa Iglesia de Cristo, y sólo puede haber una.

La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días posee la verdad respecto al verdadero evangelio del Señor Jesucristo, el plan divino de salvación y la autoridad para oficiar en el nombre de Dios en la edificación de la Iglesia de Cristo.

Hay tan sólo un evangelio; no puede haber más que un sacerdocio existe nada más una iglesia que comprende toda la verdad del evangelio. Únicamente en ese sentido la Iglesia afirma poseer la completa verdad fundamental (llamadle monopolio si deseáis) necesaria para una completa salvación en el reino celestial de Dios. Esto hace la Iglesia con humildad y agradecimiento, bastante consciente de su gran responsabilidad de conducir a toda la humanidad a una plenitud del conocimiento que lleva al progreso eterno en la presencia del Señor.

Elder John A Widtsoe. Liahona Junio 1971, página 23

Acerca de lualcaro

Soy un SUD peruano de 1ra generación.

Publicado el 31 diciembre, 2015 en General y etiquetado en , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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